José Cadalso y el prerromanticismo español

Jose Cadalso

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José Cadalso y Vázquez de Andrade
(1741-1782) vivió en plena Ilustración, en el siglo de Rousseau, de Voltaire, Diderot y Montesquieu.

Dalmiro -su pseudónimo literario- viajó por Europa y aprendió del Gran Libro del Mundo en ciudades como Londres o París, además de visitar y conocer Alemania, Flandes o Italia. A su vuelta, él mismo fue considerado un ilustrado en la España del siglo XVIII. Y él mismo, también dejó escritas sus impresiones en el epistolario Cartas Marruecas sobre la diferencia cultural entre una Europa impregnada de conocimiento y liberalismo y una España tradicional y decadente.

Sin embargo, pese a ese talante ilustrado, paradójicamente, es su obra Noches lúgubres las más conocida y, para muchos, preludio al nacimiento del movimiento romántico en España.

El amor entre José Cadalso y María Ignacia Ibáñez

Don Sancho García Conde de CastillaNoches lúgubres pudo ser escrita entre 1771 y 1775, fecha esta última que aparece en un manuscrito que se conservaba en el Museo Británico e información que dio a conocer el hispanista inglés Nigel Glendinning (1929-2013) en 1961.

El acontecimiento que dio origen a este texto fue la muerte de la popular actriz María Ignacia Ibáñez en 1771. La artista, asidua del elenco de actores de las principales obras que se representaban en España (también participó en la tragedia Hormesinda de Nicolás Fernández Moratín), fue amante de Cadalso y hasta protagonista de una tragedia escrita por éste: Don Sancho García Conde de Castilla, donde interpretaba a Doña Ava. Esta obra se representó en el Teatro de la Cruz el 21 de enero de 1771 cosechando poco éxito. Probablemente, pudo ser la última obra donde la actriz actuaba porque el 22 de abril de ese mismo año fallecía a causa de fiebres tifoideas. A los pocos días, los restos de la actriz recibieron sepultura en el cementerio de la Iglesia de San Sebastián (donde también se enterró a Lope de Vega y conocido como el “cementerio de los artistas”), con fachada principal a la calle Atocha número 39 y camposanto al final de la Calle Huertas.

Hoy, los terrenos del cementerio están ocupados por la floristería El Jardín del Ángel, un vivero con más de 100 años de antigüedad.

El jardín del Ángel

En cualquier caso, fue tal impacto emocional que la actriz causó en Cadalso que éste, según cuenta la leyenda, quiso desenterrar a su amada para llevársela a su casa. Leyenda o no, precisamente esa siniestra intención constituye la trama principal de la obra Noches lúgubres.

Noches lúgubres: preludio al romanticismo en España

Jean Jacques RousseauPara muchos, el ideológo o padre el romanticismo es Jean-Jacques Rousseau (1712-1788) quien propone una filosofía de vída y concepción del ser humano alejados del neoclasicismo que promulga la Ilustración. Para Rousseau primaban los sentimientos y el apego a la tierra sobre la razón y la civilización. Consideraba que las personas nacían buenas, y que era la sociedad quien las corrompía. Al llamamiento del Siglo de las Luces a seguir la brújula de la razón, Rousseau pedía seguir los dictados del corazón y la intuición. Esa mirada -y morada- vital, en opinión de muchos, constituye el pilar fundamental del romanticismo.

También, los estudios clásicos sobre este tema establecen que fueron Inglaterra y Alemania, a finales del siglo XVIII, los países que primero desarrollaron el romanticismo a nivel literario. Por el contrario, y según el relato oficial, en Francia, Italia, España y Iberoamérica no es hasta bien entrado el siglo XIX cuando aparecen los primeros románticos. En el caso español: Zorilla, Espronceda, Larra o Bécquer, pero ya dentro del periodo postromántico. Esa afirmación sería incierta para otro sector de expertos si contáramos con el texto Noches Lúgubres, para muchos el primer texto literario romántico -y hasta gótico- de las letras hispanas.

An Account of Corsica, por James BoswellEste diálogo casi teatral, además, es contemporáneo de otros ejemplos similares en otras lenguas, como el diario de viajes An Account of Corsica, escrito por James Boswell en 1768 y donde, según los expertos, aparece por primera vez la palabra francesa roman, en alusión a paisajes agrestes que causan en él una profunda impresión.

Pese a todo, y en relación al origen del romanticismo (tanto en Europa como en España), el tema es controvertido. Aún así, en lo que la mayoría de los estudiosos están de acuerdo es que la obra de Cadalso, bajo el prisma de los análisis actuales sobre romanticismo, es claramente un texto romántico al poseer una serie de elementos.

Elementos románticos y góticos de Noches lúgubres

¿Cuáles son los atributos de un texto romántico? Muchos pueden pensar que el amor es el elemento fundamental. Sin embargo, junto a este leit motiv vital hay otros que también hay que tener en cuenta.

Atmósferas fantásticas y alucinaciones

Gustavo Adolfo BécquerSi hay en la historia de la literatura en castellano un romántico con una mente plástica brillante, ese es Bécquer. Poeta y también pintor como su padre y su hermano, la poesía y prosa del escritor sevillano rebosa de poderosas imágenes y atmósferas maravillosas que difícilmente se han superado en lengua castellana. Especialmente sus Leyendas, tienen la facultad de convertir las palabras en secuencias visuales (y casi sonoras) cuando se leen. Precisamente, esa capacidad para hacernos visualizar la penunbra salpicada por pequeños centelleos dorados de velas o candiles, está presente en Noches lúgubres.

Aquella luz que descubro será…, será acaso la que arde alumbrando a una imagen que está fija en la pared exterior del templo. Adelantemos el paso. Corazón, esfuérzate, o saldrás en breve victorioso de tanto susto, cansancio, terror, espanto y dolor, o en breve dejarás de palpitar en ese miserable pecho. Sí, aquélla es la luz; el aire la hace temblar de modo que tal vez se apagará antes que yo llegue a ella. Pero ¿por eso he de temer la oscuridad? Antes debe serme más gustosa. Las tinieblas son mi alimento. El pie siente algún obstáculo… ¿Qué será? Tentemos. Un bulto, y bulto de hombre. ¿Quién es?

Noches lúgubres.

Amor enfermizo que lleva a la enfermedad y la muerte

Otro de los elementos comunes de la literatura romántica es el amor sin reservas, irracional, que puede llevar a los amados a morir el uno por el otro, o el uno sin el otro.

Este elemento es, sin duda, la esencia de la trama de Noche lúgubres. Tediato ha perdido a su gran amor y no puede seguir viviendo sin ella. Llega al punto de ir en su busca y desenterrarla para llevársela con él, pese a que lo tomen por loco, pese a que lo encierren o acaben con su vida.

Desengañado de las visiones y fantasmas, duendes, espíritus y sombras, me ayudará con firmeza a levantar la losa; haré el robo… ¡El robo! ¡Ay! Era mía; sí, mía; yo, suyo. No, no, la agravio; me agravio: éramos uno. Su alma, ¿qué era sino la mía? La mía, ¿qué era sino la suya? Pero ¿qué voces se oyen? Muere, muere, dice una de ellas. ¡Qué me matan!, dice otra voz. Hacia mí vienen corriendo varios hombres. ¿Qué haré? ¿Qué veo?

El estudio de Noches lúgubres como un texto prerromántico es, obviamente, posterior a su publicación. De hecho, el estudio del romanticismo en general es propio del siglo XX.

De esos numerosos estudios, hay especialistas que consideran Noches lúgubres como el preludio al romanticismo español. En cualquier caso, es analizando el movimiento romántico desde nuestra perspectiva cuando nos damos cuenta de que la trama y los acontecimientos que se relatan en Noches Lúgubres podrían haberse escrito en pleno siglo XIX cuando el romanticismo se impone en Europa.

Otro aspecto interesante de Noches lúgubres, aunque menor, es la presencia de lo gótico, lo cual merecen unas líneas.

Elementos típicos de la literatura gótica

Horace WalpoleEl Castillo de Otranto, escrito por Horace Walpole (1717-1797) en 1765 es considerada la primera obra de terror gótico. No obstante, como las líneas que separan corrientes literarias y movimientos estilísticos, también otras obras como el Frankestein de Shelly o el Drácula de Stocker, se han contado como obras con, al menos, elementos de terror gótico. ¿Qué define entonces lo gótico?

Por un lado, la línea que separa la realidad y lo fantástico desaparece, con todo lo que eso implica para una historia donde los seres más terroríficos pueden invadir cualquier ámbito de la vida. Por otro, las ubicaciones para el desarrollo de esas historias están localizadas en castillos tenebrosos, viejos monasterios o solitarios camposantos. Que Cadalso elija el cementerio de la Iglesia de San Sebastián es un claro elemento gótico:

LORENZO.-  He enterrado por mis manos tiernos niños, delicias de sus mayores; mozos robustos, descanso de sus padres ancianos; doncellas hermosas, y envidiadas de las que quedaban vivas; hombres en lo fuerte de su edad, y colocados en altos empleos; viejos venerables, apoyos del Estado… Nunca temblé. Puse sus cadáveres entre otros muchos ya corruptos, rasgué sus vestiduras en busca de alguna alhaja de valor; apisoné con fuerza y sin asco sus fríos miembros, rompiles las cabezas y huesos; cubrilos de polvo, ceniza, gusanos y podre, sin que mi corazón palpitase…

Concluyo con estas notas sobre (asumamos) el prerromántico José Cadalso diciendo que, más allá de la opinión de los expertos, al igual que cuando encontramos afinidad al leer dos obras realistas, leer a los románticos españoles del XIX y volver atrás para recuperar Noches lúgubres provoca una sensación similar. Y ese sentimiento, como diría Rousseau, si se registra verdadero es que Noches lugubres es tan romántica como alguna de las leyendas de Bécquer.

Sordo Medina

Redactor, articulista y escritor.

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