Alcalá del Júcar: escapada literaria

Cuando pensamos en tal o cual escritor, en sus libros y en cómo los escribió, rápidamente nos viene a la cabeza la imagen de un despacho o habitación bohemia donde el creador tiene su máquina de escribir u ordenador y pasa horas y horas escribiendo, rompiendo páginas, corrigiendo y realizando todos esos actos tópicos que la propia literatura nos ha inculcado. En mi opinión, ese proceso no se lleva a cabo, en su mayor parte, de esa manera. De hecho, pienso que las mejores ideas llegan outdoors, en una escapada, un viaje o paseando por las calles de pueblos o ciudades con enjundia literaria.

En mi caso, ese proceso fue el que hizo posible que escribiera El sacerdote de Murias: misterio en el Camino de Santiago. El primer fogonazo plástico, la primera imagen literaria nació precisamente en Murias de Rechivaldo, en una conversación que tuve con un vecino llamado Luis. Y precisamente fue Don Luis quien, con la pregunta: “¿Qué puede haber en el muro norte de la iglesia”, que empecé a pensar en una historia. Digo pensar  y no escribir, porque, aparte de algunas notas, tardé tres meses en sentarme en ese despacho idílico de escritor para redactar una primera sinopsis.

La ruta de Don Quijote

Me he postrado frente a la casa donde vivió en Madrid; he tocado las antiguas paredes del templo en el que, casi seguro, descansan sus restos; he paseado por las calles de la ciudad donde nació, y he caminado algunos tramos manchegos de la ruta creada en honor a sus personajes más universales: Don Quijote y Sancho Panza.

Volviendo al concepto de “escapada como motivo literario”, y como para escribir El sacerdote de Murias… volví a releer a los clásicos del XIX (Dumas, Bécquer, Poe…), en esta ocasión, ya que ando con buscando imágenes para varios textos ambientados en la Mancha, y por no dejar la afición de andar caminos para ir organizando las ideas, he pensado en organizarme un poco y visitar algunos de los lugares más interesantes de la Ruta de Don Quijote.

En primer lugar, y dado que ya llevo un tiempo pensando en visitar el lugar, he echado un vistazo para alquilar casa rural en Alcalá del Júcar. Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, también este año ha celebrado el centenario de la muerte de Cervantes y forma parte de la Ruta de Don Quijote en el lado albaceteño.

Entre los eventos que me pueden inducir a un nivel de recogimiento suficiente como para olvidarme de la gran ciudad, tendré que elegir entre las Fiestas Mayores de agosto; de San Andrés en noviembre o pasar unos días o disfrutar de una de las mejores recreaciones de mercado medieval de España en el mes de marzo.

Talleres artesaníaEste festival puede presumir de contar con los mejores artesanos actuales en creación de todo tipo de objetos tradicionales de la Edad Media. De hecho, los propios propietarios y dependientes de los puestos llevan los trajes típicos de la época e incluso se organizan talleres sobre cómo realizar sus labores.

Cuevas Alcalá del JúcarAlcalá del Júcar, ubicado en un gran promontorio de espectaculares precipicios sobre el río Júcar, tiene también un toque muy cervantino gracias a sus famosas cuevas de varios cientos de metros de longitud que hoy se han convertido en originales restaurantes donde degustar la mejor gastronomía de la zona.

Castillo de Alcalá de JúcarEl pueblo, también, es un lugar idóneo para pasear, ya que cuenta con los ingredientes necesarios para ello: calles escalonadas que llevan a la cima del promontorio donde se conserva uno de los castillos medievales más impresionantes de la Mancha; el río Júcar y su paseo para poder gastar unas horas al atardecer y ver cómo el blanco pulcro de las casas de Alcalá tornan ocres y doradas por la iluminación nocturna, y terminar disfrutando del corretear del agua sobre el puente milenario que podría extender su edad hasta tiempos de Roma.

Tengo que volver a insistir que una de las mejores maneras de disfrutar de la estancia en la población es en las casas rurales Alcalá del Júcar, totalmente adaptadas al entorno, ajardinadas y a unos cientos de metros andando de la zona centro.

Salida que me llevará a Ciudad Real

Ruta de Don Quijote
Fuente: cartografia.mobi

El plan consiste, tras adaptarme al entorno manchego, en visitar otros lugares de la Ruta ya en Ciudad Real. El camino a seguir me puede llevar a Villarrobledo, por donde transcurre la ruta de la tercera salida de Don Quijote que acabará en Barcelona. Desde allí, me acercaré a Tomelloso y Argamasilla del Alba, donde a Alonso Quijano lo molieron a palos. No muy lejos de allí, ya dentro de la ruta clásica elaborada por Azorín y un poco al norte, cerca del Campo de Criptana, se encuentran –con el permiso de los vecinos de Consuegra– lo famosos molinos de viento donde el Quijote quiso ver gigantes.

Por esa zona norte de la ruta también están algunos lugares de interés como las cercanías de Puerto Lápice, donde se produjo la aventura de los frailes y el Vizcaíno; Villarrubia de Ojos y su bosque a donde fueron a parar los huesos de Grisóstomo, o los alrededores de Fuente del Fresno, sitio no muy alejado de donde podría terminar el texto sacro Teresita de Malagón.

Me quedará aún, y a partir de ahí, ir al sur, a la zona de Calatrava donde, además de tantos sucesos acaecidos entre cristianos y almohades, se cuentan algunas de las mejores aventuras de Don Quijote y Sancho Panza.

Todo esto está por ver, pero echando la vista atrás, seguro que será en algún camino, en algún hostal o conversando en algún restaurante donde encuentre motivos literarios sobre los que escribir.

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.
shares