La leyenda del Pozo Amargo

Leyenda Pozo Amargo
Samuel Halevi
Foto: Vandik~commonswiki

En la Leyenda del Pozo Amargo se dan cita tres personajes principales: el poderoso e influyente judío Samuel Ha-Leví, administrador del reino castellano de Pedro I de Castilla, y que prefirió morir antes que desvelar donde guardaba sus riquezas; Don Fernando, hijo de Doña Leonor, de buena familia, caballero con honor y que ha caído enamorado del tercer personaje de la historia: Raquel, la hija del judío Levi, que corresponde el amor de Don Fernando pese a que ese noviazgo traiga a la pareja la desgracia, cual fueran Romeo y Julieta o Gara y Jonay.

La historia se desarrolla en el siglo XIV, en algún momento entre 1320 y 1360, periodo vital de Samuel Ha-Levi. La localización de lugar (Calle del Pozo Amargo) correspondería con un jardín que había en aquel tiempo, pero que no estaba en la casa de la familia Leví, ya que el hogar del judío se encontraba en la actual Casa-Museo del Greco. En cualquier caso, el pozo (y el jardín que lo rodearía) era el lugar donde los enamorados se encontraban en secreto y donde cimentaron su amor.

Sin embargo, el astuto Leví, que no permitiría nunca que su hija se uniera a un cristiano, una vez un tal Rubén le informó del noviazgo, preparó su venganza y a la siguiente noche en la que Don Fernando acudiera en secreto a ver a Raquel, el padre de ésta, escondido en el jardín y al grito de «¡Muere, perro cristiano!» se abalanzó sobre él dándole muerte con un puñal.

Samuel Ha-Leví, que buscada con aquel asesinato que nada enturbiara el amor entre padre e hija, consiguió que su ser más querido, desolada por la pérdida del amado, se arrojara al pozo creyendo verle y tras haber derramado miles de lágrimas amargas.

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Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.

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