Aprender inglés – inmersión lingüística

Hace casi veinte años, les dije a mis padres: «que me voy a Inglaterra a aprender inglés» —una obviedad la segunda parte de la frase, por cierto—. Y me contestaron: «Pues nos parece muy bien, hijo».

El caso es que venía luchando con el idioma de Shakespeare durante varios años y lo que aprendía en unos meses se me olvidaba en días, así que, por recomendación de un amigo algo mayor que yo y que ya había estado en la Pérfida Albión, decidí, en 1996, mudarme al Reino Unido por unos años. Y aprendí inglés. Vaya si aprendí; no que quedó otro remedio.

Parecerá una comparación poco científica pero calculo que por cada semana viviendo, trabajando, saliendo por ahí y sin utilizar el castellano, se aprende —en una semana digo— lo mismo que en tres meses a toda máquina en tu país natal en plan part-time. Siempre tuve la sensación de que después de forzar al cerebro y al lenguaje a pensar y hablar en inglés, todo los sentidos se orientan hacia esa nueva forma de lenguaje y es cuando no solo se memoriza, sino que se integra cada palabra y frase que se escucha y dice.

Si además de esto, aparece el principio de la necesidad, es decir, que o hablas inglés o no te enteras de lo que te piden los clientes —lo que puede provocar que pierdas el trabajo y la capacidad de pagar el alquiler— entonces la velocidad de aprendizaje se duplica.

Quiero decir con todo esto que eso que llaman «que me voy a Inglaterra a aprender inglés» es dar un paso al frente. No esconderse e ir pasito a pasito, sino atreverse y marcharse al país donde se habla el idioma que se quiere aprender; practicar en tu ciudad en intercambios de idiomas y aprovechar cualquier oportunidad para practicar inglés, francés, alemán o el idioma que sea.

Dar ese paso que a algunos aterra te puede ahorrar años —digo bien— de estudio de la lengua a nivel local y a ratos.

Inmersión lingüística es lo contrario a la timidez, al miedo y a escabullirse de la tensión que provoca perder la posibilidad hacerte entender en un idioma distinto al tuyo. Breaking borders, lo llaman algunos. Ensanchar los límites (de aprendizaje) podría ser la traducción.

No te lo pienses; es como no tirarse a la piscinas por sospechar que el agua está helada.

 

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.

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