Aranjuez, la capital del Reino de España

Hace más o menos un año me encargaron redactar algunos artículos de carácter turístico sobre varios lugares de la zona centro de España. A saber: Toledo, el Madrid mas antiguo, La Granja de San Ildefonso y Aranjuez.

Como resido por la zona -y aprovechando que me pagaban por ello- pues me dí una vuelta por cada uno de estos lugares para hacer algunas fotos y cotillear por si existía algún detalle que se saliera de lo normal y darle así a mis artículos un toque original. De Toledo, me centré en el Jewish Quarter, que no son las Pirámides de Egipto pero que tienen un atractivo histórico esencial para aquellos a quienes les apasione deambular por lugares con cierta historia. La Granja de San Ildefonso me pareció un lugar solitario; pensaba, mientras la visité, que mira que se habían hechos esfuerzos para que aquel lugar brillara más que el mismo Palacio Real de Madrid y allí quedó, huérfano de ciudad uno de los sitios con más realengo de España en mitad de la fría Segovia. Después me tocó Madrid -bueno soy madrileño y el viaje no tuvo mérito- pero estuve indagando un poco sobre la vieja Mayrit y como el antiguo palacio musulmán (Alcázar) se fue convirtiendo en el palacio que conocemos hoy. Además, para mi sorpresa, pude averiguar que el empedrado de la zona, siglos atrás, se constituyó en gran parte gracias al pedernal de las canteras de Vallecas, la Heredad de Carrantona o el Carrascal, como también se conocía al popular barrio madrileño -el mío, debo decir- al final de la Edad Media.

Por último, visité en varias ocasiones Aranjuez, ciudad que me fascinó. Y una de las veces que me acerqué a la ciudad, lo hice haciendo una pequeña ruta senderista desde Ocaña, lo que me permitió, habiendo dejado atrás la pequeña Ontígola, tener una visión panorámica y de altura de la ciudad de las fresas y fresones. Conste que mi foto no hace honor a las vistas, pero desde ese punto, sentado sobre una piedra, me puse a pensar…

Panorámica Palacio de Aranjuez

«Y si Aranjuez se hubiera convertido en la capital del Reino en tiempos de Felipe II». El caso es que la ciudad (40.000 habitantes) lo tiene todo: un curso fluvial de gran cauce -el río Tajo-, grandes espacios arbóreos, estar en llano y, sobre todo, un complejo real -entre Palacio y jardines- mayor que el de Madrid.

Ya sabréis algunos que a una de las señoras de Felipe II, Isabel de Valois, no le gustaba mucho Toledo y esto pareció influir en la decisión de su marido de trasladar la corte a otra ciudad que, finalmente, fue Madrid. Pero no hay que olvidar que fue el mismo Felipe II quien mandó construir el Palacio de Aranjuez y que ya la zona era famosa por su inmejorable coto de caza. Y claro, pensé yo sentado allí en lo alto de aquel pequeño valle, ¿y si Felipe II, en un día de estos tontos y dado lo sedentario que era, cazando en Aranjuez y ya con el Palacio a medio hacer, va y dice: «Isabel, no le des vueltas, que nos quedamos aquí». Entonces, hoy Madrid sería algo así como la bella Segovia, con su Alcázar, su zona antigua y, tal vez, parte de Castilla León. Mientras que la capital del Reino de España sería Aranjuez, más parecida a París y a Londres por tener un río de gran cauce y ¡ojo! casi navegable hasta Lisboa.

Así pensando, y desde aquella altura, sentado en el pequeño «risco» me imaginaba Aranjuez extendiéndose por el noroeste hasta Seseña; por el sureste hasta Ontígola; alcanzar incluso Ocaña, o Añover del Tajo.

Pero no, Felipe II -o su señora- dijo que a Madrid: una ciudad, la verdad, sin ningún atributo especial pero que por cuestiones del destino hoy es la capital del reino.

Rio Tajo pasando por el Palacio Real

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.