Un paseo por Noblejas, Toledo

A cuatro o cinco kilómetros de Ocaña, que sería una semi-ciudad si no fuera por el fiasco inmobiliario que asoló España, se encuentra Noblejas, un pueblo típico manchego, estrechas calles y formado en un promontorio; por cierto como muchos otros pueblos bolos, incluida la propia capital Toletúm.

Noblejas, a diferencia de Ocaña, aún mantiene el olor y el ritmo de un pueblo. La gente te saluda por la calle y ves cómo las vecinas se acercan a las ventanas de otras vecinas a preguntar por el hijo, la hija o el marido antes de ir a misa. Los jóvenes, en pandilla, se acercan a los bares a mediodía a tomar unos «botellines» antes de ir a comer. Y si hay que salir a comprar el pan rápidamente mientras se hace la comida, en bata y zapatillas.

Estación de tren, línea regular de autobuses a Madrid, un polígono industrial considerable pero, todavía, y espero que por muchos años, Noblejas es un pueblo.

El pueblo de Noblejas Toledo

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.

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