Viajes fotográficos a la India

Santón excéntrico en Pushkar Fair

Viajar: cuando y donde todo cobra sentido. Viajar a pie, en bicicleta, a caballo, en tren, en coche o con la mente, como preludio a un viaje real.

Hace años, –por aquello de ampliar horizontes espirituales y racionales– cuando tuve claro las esencias de la racionalidad griega y judeo-cristiana, me interese por Oriente, donde dicen que el ritmo vital es distinto al nuestro; donde el tiempo tiene una naturaleza cíclica y no lineal y, donde, como aquí en Europa, hay distintas propuestas espirituales y racionalistas.

Desde entonces, mi viaje teórico, a falta de ajustar mi día a día para realizar uno real, ha sido fotográfico y a través de revistas o iniciativas como Nomad Expediciones donde el español Harry Fisch (¡¡sí!, español de pura cepa pero con nombre inglés) muestra sus viajes al mundo en formato fotográfico. Galardonado con varios premios nacionales e internacionales, este «reportero-guía-artista-viajero», cuenta en su curriculum con algunos reportajes gráficos a la India, uno de ellos durante la celebración cuatrienal del Kumbh Mela, la reunión espiritual más importante más allá del Indo que provoca peregrinaciones masivas a las ciudades más sagradas del país.

Aunque la imaginación es muy poderosa, no alcanza a igualarse a la experiencia debido a que le falta la impresión de los sentidos. Observando las imágenes de Harry Fisch puedo intuir el sonido del ajetreo en una calle de Bombay; recordar el aroma de la gastronomía hindú en algún restaurante londinense en los que he estado, o superar mi leve daltonismo con los colores vivos de sus fotografías. Sin embargo, la experiencia es lo que realmente cuenta.

Como modesto viajero y admirador de aquell@s que se lanzan a la aventura casi con lo puesto, también leo asiduamente a @Paco Nadal, quien, como todos los viajeros, tiene esa vertiente humanista de destacar en sus fotos y artículos a personas, en pleno sentido de la palabra.

De entre sus viajes a la India, hay uno en especial de abril de 2015 del que nace un pequeño artículo de no más de 300 palabras que describe las luces y las sombras de la India: el resplandor de los ojos verdes de la niña Anyum en contraste con las sombras de su existencia en la más absoluta pobreza. Unas notas de un viajero, pero que describen la situación de nuestro mundo o, si cabe, la historia de la humanidad donde las sonrisas más sinceras provienen de los pobres.

Anyum niña maga en la India, poe Paco Nadal
Foto: Paco Nadal.

Está más que claro, que el mejor de los viajes a la India es el viaje fotográfico, y otro viajero al que sigo es Antonio Aguilar, alguien que puede hacer viajes de un año completo por una región del mundo. Su experiencia en la India y sus reportajes fotográficos son todo un diario de viaje. Hablamos de alguien que no reprime la inestingible pulsión nómada que todos poseemos y se mueve allí por donde va con unos recursos al nivel de los locales que le ofrecen ayuda u hospedaje. Por eso, y por sus comentarios, los publireportajes son de un realismo absoluto.

Su recorrido por la India le ha llevado a hacer un viaje en autobús al Monte Kailash, en el antiguo reino de Laddakh y donde se encuentra la carretera a mayor altura del mundo. O visitar la «tumba de Cristo» en la Cachemira India. O compartir unos días con ascetas hindúes y participar en sus ritos funerarios.

Unakoti Shiva Tripura
Foto: Antonio Aguilar

En fin, creo que ya es hora de empezar ahorrar, realizar un buen curso de fotografía y convertir mi viaje mental a la India en un viaje real.

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.

1 comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *