Aquella bella historia de amor

El cuerpo de John yacía inerte en la morgue. Su rostro, sin expresión alguna —como el de todos los muertos—, esperaba a los protocolos pertinentes. A su lado, Yoko Ono, quien había perdido a su marido y, de paso, su expresión dulce e ingenua para toda la vida. ¡Que hermoso es lanzarse al universo de la mano de tu gran amor! No hay nada comparado a crear ese nudo entrelazado entre ambos, casi gordiano…

Solo un inconveniente: que el nudo puede soltarse por un lado y eso también lleva al desastre al otro.

El sufrimiento amoroso esta directamente relacionado con el compromiso previo entre los amados, y la felicidad de Yoko se la llevó John al Haberno.

Los próximos meses fueron para Yoko Ono terriblemente paradójicos pues tuvo que afrontar sola la promoción del último álbum que habían grabado juntos: Double fantasy. Y en una canción, Woman, grabó un vídeo que se convirtió en el epílogo a aquella bella historia de amor.

Sordo Medina
Redactor, articulista y escritor.